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Alguien que nos quiere se ha acercado a nosotros con suma preocupación. Es amigo y ve que poco a poco sacamos de nuestra casa detergentes, cosméticos y alimentos; que son sustituidos por otros amigables con el planeta y algunos hechos en casa.

Nos ha dicho que le preocupa nuestras acciones porque siente que alejamos a nuestro bebé del mundo, «creándole una burbuja», que el necesita tener contacto con estos productos que sacamos para desarrollar anticuerpos, pues el bebé tendrá contacto con bacterias, microbios y tóxicos cuando esté fuera de casa.

Y luego de agradecer su cariño, procedimos a explicarle con más detalle a lo que nos referíamos.

Nuestro proyecto de familia es impulsado fuertemente por nuestro ardiente deseo de brindar el mayor bienestar a nuestro hijo y de aquí que él necesite tener a su alrededor un ambiente lo más favorable posible; que va desde las relaciones hasta aquello que comemos.

Sacamos componentes tóxicos de la casa y del ambiente de trabajo, para sustituirlos por productos caseros, con ingredientes conocidos por nosotros y solo aquellas marcas que aseguran comercio justo y responsabilidad ambiental en todo lo que utilizan. Esto nos permite elevar las defensas naturales del cuerpo para reaccionar ante sustancias y organismos adversos a nuestro bienestar integral.

Le platicamos que nuestro primer objetivo es elevar el sistema inmune; ayudar a que el funcionamiento corporal y emocional del bebé crezca de forma balanceada. Teniendo sus defensas naturales en buen estado podrá rechazar o combatir mejor todo aquello que quiera deteriorar su sano funcionamiento.

Un segundo objetivo es eliminar componentes tóxicos que afectan la salud de nuestro cuerpo y sustituirlo por ingredientes provenientes del suelo, de la tierra, naturales; rechazar todo compuesto elaborado en un laboratorio de forma sintética, que ataca nuestro organismo, lo desequilibra, dejándolo a expensas de todo lo que agrede.

Esto es acompañado por un tercer objetivo que busca el equilibrio emocional; pues se trata de quedarnos con aquellas emociones que nos aportan vida y armonía. De aquí que nuestro estilo de vida apunte a construir un crecimiento interior profundo, una «espiritualidad» que nos mueve a un bienestar que desde el interior se expresa en todo nuestro ser y quehacer diario.

Querido amigo no estamos «saliendo del mundo» estamos cada vez más en él, viviendo nuestro estar en responsabilidad y armonía con todo lo que nos rodea. El bebé vive en este mundo, tendrá contacto con sus bondades y agresiones. Como padres andamos buscando «resaltar, conservar y producir» esas bondades para que nuestra existencia tenga sentido.
Recuperamos la conexión que hay entre la naturaleza y los seres humanos; un equilibrio que hoy es bombardeado por mil marcas y estilos, de los que no queremos hacernos esclavos.

Vivimos a diario una constante búsqueda de lo que es más amigable con nosotros y con la tierra: «madre nuestra», en la que respiramos a Dios y buscamos ser hijos agradecidos.

Un abrazo, con el corazón en la tierra y a caminar